domingo 18 de diciembre de 2011

TU PASIÓN

Recuerdo claramente el nudo en la garganta, saliva atrapada en mi mandíbula, ojos hundidos como cuando me enseñaban algo que costaba volver a ver, mis lágrimas hacían columbios con mis mejillas, y mis mejillas eran acuarios con peces asesinados gracias al crimen.
Mi alma hacía un pacto con el dolor, el silencio botaba cada gramo pesado de felicidad.
Mi sala era velorio de sentimientos accidentados, mi mueble era reposo de aquellas penas que se traducían en rostro caído, mi tv se prestaba para la guevada y la odiaba a pasos agigantados.
Mi rencor con el destino se convertía en algo más que rencor, el billete que compraba felicidad de una noche aun no aprendía como comprar al amor.
Mi amor se convertía en dolor, y aquel cassette comprado en polvos azule era el mensaje para darme cuenta que no se trataba de un equipo, sino de un sentimiento.
Mi vida aprendía a tener pasiones.
Mis pasiones empezaban a formar parte de mi vida.

A tal punto de desnudarme y correr por la calle como loco cada vez que el comentarista decía gol, a aprenderme todas las canciones necesarias para alentar este sentimiento, a apostar un celular a un partido, y perderlo.

Cuando este sentimiento juega olvido el tiempo, el dolor, los problemas, y hasta olvido también al amor.
Cuando este sentimiento juega algo se apodera de mi ser, los pasajes de las sensaciones visitadas son tan raros, en segundos me llevan de la felicidad a la tristeza, en otros momentos me hacen vomitar bilis de color morado, y en 90 minutos mi destino es la felicidad.
… o quizá la tristeza.
No hay intermedio, no existe conformismo, no habita el: algo es algo.
Cuando alianza juega sufro como un anciano de 90 años que quiere tener sexo, cuando alianza juega, también río como un niño que acaba de conseguir un juguete nuevo.
No existe chica de trasero grande que me pueda llevar a otro lado, la ausencia de cable mágico lo soluciono con una inca cola en el chifa de la esquina, los apagones los extermino con algún fusible improvisado de la ferretería “el piurano”, las tareas las dejo en manos de las chicas mas aplicadas de la clase, y los gritos de mamá,los ladridos de la perra de mi perra, las llamadas telefónicas o las conversaciones de chat, simplemente no existen…
Mi alma es una vía expresa en un desierto.
Olvido de ver mi programa preferido el chavo, o la enamorada del caso ya sabe que estoy en mi momento de: no me jodas que veo a alianza, el billar pasa a ser secundario y algunas cosas que cualquier día de mi vida son importantes no lo son.
Cuando alianza juega.

Tenía 13 años de edad, era el centenario de alianza lima, para cualquier otro adicto a la misma enfermedad que tenia, esto era un paraíso.
Compre un video en polvos azules, hablaba de los cien años de alianza y de muchas cosas mas.
Entre esas cosas se recordó “la tragedia del fokker”, aquel vuelo que acabó con la vida de todo un plantel de mi equipo.
Quien les habla sentado en el sillón me empapaba de tristeza al ver ese desastre.

Recuerdo claramente el nudo en la garganta, saliva atrapada en mi mandíbula, ojos hundidos como cuando me enseñaban algo que costaba volver a ver.
Recuerdo claramente aquellas lágrimas.
Acaso no es esta una pasión?